"Cristo vive y te quiere vivo, somos todos el ahora de Dios."

"Ser joven es una gracia, una fortuna. Es una alegría, un canto de esperanza y una bienaventuranza."

"Nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir." (1 Timoteo 4:12)

"Nuestra vida es una vocación, jóven sé tú el regalo de Dios."

"¡No tengan miedo de ser los santos del nuevo milenio!" - San Juan Pablo II

En el pensamiento de…

Lizeth C. Aquino Ángeles.

Pro Vida

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Aún en medio del desierto yo te alabo, mí amado

El Camino de la Cuaresma: Ayuno, Oración y Caridad

Ayuno, oración y caridad es el camino que se nos propone durante la Cuaresma para
alcanzar la conversión a la que se nos invita. En la audiencia del 28 de febrero de 2019, el Papa Francisco dijo: “Si no eres capaz de dominar tus pasiones, ellas te dominarán a ti; detente”. Las pasiones no solo te afectan a ti, sino también a tu alrededor, principalmente dentro de tu familia.

I. El Ayuno: Fortaleza y Alimento del Alma

Jesús fue llevado al desierto por 40 días para ser tentado por el demonio, quien le dijo que convirtiera las piedras en pan, tentándolo así por medio de la gula. Jesús le respondió: “No solo de pan vive el hombre, sino de la palabra que sale de la boca de Dios”. Durante el ayuno es importante leer la palabra de Dios en la Biblia, pues también es nuestro alimento; esto nos da fuerza.
San Agustín de Hipona dijo: “El ayuno limpia el alma, eleva la mente y somete la carne al espíritu”.

¿Cómo se ayuna?
Se consume una porción de pan simple (sin relleno) y agua simple durante la mañana, tarde y noche.
     ● ¿Por qué pan? El pan simboliza la Sagrada Eucaristía y era el alimento de los pobres.
     ● ¿Por qué solo agua? El agua simboliza nuestro bautismo.

¿Me puedo descompensar?

El ayuno es una Gracia que se pide, diciendo: “Jesús, ven a ayunar en mí, dame la Gracia del ayuno”. En algunas personas el impedimento que argumentan es el dolor de cabeza; suele ser reparación por los pecados de soberbia con que hemos ofendido a nuestro Señor. Cuando pones toda tu confianza en Dios difícilmente te llegas a descompensar, porque humanamente con nuestras fuerzas no es posible, pero para Jesús todo es posible; Él no tiene enfermedades o alergias.


¿Qué hago si tengo la tentación de comer?

Puedes leer la Biblia o pedir la intercesión de la Virgen María; ella junto con los Apóstoles ayunaban.

 

II. La Oración: Relación con lo Divino

Para poder establecer una relación con Dios, es necesario asistir a Misa, previamente confesados para poder comulgar y alimentar nuestra alma del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Al término, se recomienda hacer adoración eucarística unos quince minutos mínimo y ofrecer nuestro ayuno como prenda de nuestro amor. Se puede agregar alguna intención
particular; usualmente se ofrece como:
     ● Reparación de los pecados propios.
     ● Por las benditas ánimas del purgatorio.
     ● Por los enfermos.
     ● Por la conversión propia o de algún familiar.
     ● Para liberarnos de la gula o algún otro defecto dominante como la lujuria.
Es necesario rezar el Santo Rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia y también se puede meditar el Vía Crucis.

 

III. La Caridad: La Levadura del Pan

La caridad es la cereza del pastel, es como la levadura del pan. Durante el ayuno se recomienda realizar alguna obra de misericordia corporal o espiritual. Por ejemplo:
     ● Regalar comida al hambriento o dar de beber al sediento.
     ● Visitar a algún enfermo.
     ● Orar el Réquiem por las benditas ánimas del purgatorio.
     ● Donar dinero o consolar al afligido.
En nuestro bello estado hay un sinnúmero de personas necesitadas; seamos las manos de Jesús. Imitemos el ejemplo de San Carlo Acutis, quien mostraba una gran inclinación hacia los pobres. No seamos indiferentes al sufrimiento; ¿quieres ver a Jesús? Lo encontrarás en los pobres.

 


IV. Tradición y Significado de los Días


La Virgen María, San José y Jesús ayunaban dos días por semana. La Didaché, antiguo documento eclesiástico del año 90 d.C., instruía: “No ayunéis como los hipócritas, que ayunan el segundo día (lunes) y el quinto (jueves), sino ayunad el cuarto día (miércoles) y el sexto día (viernes)”.

Miércoles y Jueves: Preparación y Regalo.
     ● Miércoles: Nos preparamos como los judíos en el desierto durante el éxodo. Dios
les dio el maná, el pan del cielo, preparando a su pueblo para recibir el misterio de la
Eucaristía.
     ● Jueves: Se conmemora la institución del Pan de Vida. ¡La Santa Misa está en el
centro de todo porque Jesús está en el centro de todo! El jueves Jesús se entregó a
sí mismo a través del Pan de Vida. Por eso pudo decir: «Yo me quedo con vosotros
hasta el último día».


Viernes: El Sacrificio de la Semilla
Cuando ayunamos el viernes, lo hacemos para quedarnos el mayor tiempo posible con el sabor del pan. Jesús explica que la semilla de trigo debe caer en el suelo, quedar sepultada
y morir para dar frutos.
Para dar frutos, la semilla debe ser aplastada y producir harina para convertirse en pan. También Jesús fue aplastado: su Cuerpo, su Corazón, su Alma, su entero Ser Divino. La
historia de la semilla representa su amor hacia nosotros. Se dejó aplastar para que pudiéramos ser redimidos y santificados mediante su Alimento. Jesús dijo: «Quien coma de
este pan tendrá la Vida Eterna».
Por eso damos la bienvenida al miércoles y al viernes con amor al pan y a nuestra redención.

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